domingo, 12 de noviembre de 2017

BOLETÍN 156 ECUADOR: LAS EMPRESAS Y EL ESTADO



BOLETÍN 156          ECUADOR: LAS EMPRESAS Y EL ESTADO

Eco. Luis Luna Osorio MBA                                          Noviembre 11 de 2017

El Ecuador está inmerso en la globalización tecnológica y en la globalización económica, sean o no del gusto de algunos de sus habitantes y especialmente del gobierno. Las políticas y normas de los países desarrollados, las decisiones de los organismos internacionales, incluso las acciones de muchas empresas transnacionales, inciden sobre el qué hacer nacional, a veces de manera muy importante y sin que el país pueda neutralizar todos sus efectos.

Por esa razón, las políticas estatales (de largo plazo) deben partir del conocimiento de esa realidad y no formularse pensando en un país autárquico, en el que las decisiones son autónomas e influyen sobre los ciudadanos y las empresas, al margen de lo que sucede en el entorno internacional y regional.

Ahorristas nacionales, inversionistas extranjeros, productores nacionales y de terceros países, exportadores, importadores, turistas, bancos, transportistas, abastecedores de servicios financieros y de comunicaciones, son afectados por cualquier medida gubernamental que se tome y sea favorable o negativa a sus intereses o a sus normas; pero, cuando les es posible, se acogen a disposiciones foráneas más convenientes, se van del país o si aún no están en él simplemente no llegan. También se afectan otros gobiernos y organismos internacionales,

En el caso de las empresas, el Estado debe ser muy cuidadoso con lo que hace o deja de hacer, pues de eso depende que ellas tengan posibilidades de efectuar buenos negocios o de registrar pérdidas. En mi criterio, el gobierno no debe segmentar a las empresas nacionales, para subsidiar o incentivar a las llamadas micro, pequeñas y medianas (MIPYMES), argumentando que son las que más empleo generan y castigar a las llamadas grandes empresas con normas, tributación, procedimientos y trámites exagerados, porque todas las empresas con domicilio en el país están sujetas al comportamiento del mercado internacional y dentro de ese mercado, las consideradas “grandes” empresas nacionales, son apenas micro o pequeñas y algunas quizás medianas.

Pruebas al canto. Según Economipedia, las 5 empresas más grandes del mundo del año 2017, por su capital bursátil, en miles de millones de euros, son: Apple, de tecnología (686,14); Alphabet, de comunicaciones (544,23); Microsoft, de tecnología (467,23); Amazon, de comunicaciones (399,53); y, Facebook también de comunicaciones (383,2). Todas pertenecen a Estados Unidos, son de servicios modernos y crean o desarrollan tecnología de punta.

Entre las 100 empresas más grandes del mundo de 2016, recién en el puesto 88 aparece una empresa brasilera: AMBEV SA, de consumo no cíclico, con 84,2 miles de millones de euros de capital bursátil (12% del capital de Apple) y no hay ninguna más de América Latina en esa lista.

Por otra parte, entre las 100 empresas mayores de América Latina en 2015, según la misma fuente, no aparece ninguna del Ecuador; y, la revista América Economía señala que, entre las 500 mayores empresas de la Región del año 2011, La Favorita consta en el puesto 343, América Móvil en el 419 y pare de contar, lo que confirma que las empresas del Ecuador a nivel internacional son de pequeña magnitud.

La revista VISTAZO No. 1202, de septiembre último, basada en cifras de la Superintendencia de Compañías, dice que las 500 empresas mayores del país vendieron en 2016 un total de 65 mil millones de dólares, cifra inferior a la del año 2011 en mil millones. La mayor de todas es Petroecuador, empresa petrolera estatal con ingresos por 8.213 millones de dólares, que está muy por arriba de la segunda empresa, perteneciente al sector privado, Corporación Favorita, que llega a 1.887 millones, cifra menor a la cuarta parte de la anteriormente indicada.

Los 10 sectores de actividad con mayores ingresos en 2016 fueron: Petróleo (21,3%), Comercio (10%), Construcción y afines (10%), Alimentos (8%), Pesca y Acuacultura (5,9%), Telecomunicaciones (5,8%), Agroindustria (5,6%), Automotriz (5,3%), Salud (5,2%), Energía (4,8%). Les siguieron otros 10 sectores: bebidas, aseo y belleza, electrodomésticos, balanceados, transporte aéreo, papel y cartón, servicios concesionados, envases, plásticos y químicos.

Las 10 mayores empresas privadas del país apenas dan empleo a 65.190 personas, sobre una población económicamente activa de 8,1 millones de personas (menos del 1 por ciento), aun cuando hay que mencionar que, en esas empresas, los niveles salariales promedio son bastante más altos que en el promedio del total de empresas y con respecto al salario básico.

Lo que hay que buscar es que las empresas existentes en el país se encadenen, fusionen o absorban, a fin de que dispongan de capitales más grandes y condiciones de producción mucho mejores; por otra parte, y quizás la más importante, hay que definir políticas de atracción de empresas multinacionales que lleguen a producir bienes y servicios con las más modernas tecnologías y con objetivos claros de explotación del mercado internacional.

Por tanto, el Estado ecuatoriano tiene la obligación de generar condiciones para que en el país se multipliquen las verdaderas “grandes empresas”. Eso no se logra afectando jurídica y tributariamente a las llamadas grandes empresas y supuestamente incentivando a las MIPYMES, porque son las primeras las que efectúan grandes inversiones, aportan con alrededor del 70% del PIB, tienen proyectos de muy largo aliento, requieren personal especializado y bien remunerado, captan tecnología de punta, generan exportaciones, demandan cantidades importantes de bienes y servicios de las MIPYMES; en tanto que éstas realizan inversiones modestas, aportan con alrededor del 30% del PIB, registran alta mortalidad, dan empleo sin mayor especialización y no muy bien remunerado, utilizan tecnologías obsoletas, exportan muy poco.  

¿A qué vienen estas menciones? A que, según mi parecer, cuando el gobierno, para efectos tributarios o para el otorgamiento de incentivos, divide a las empresas del país en micro, pequeñas, medianas y grandes, considero que está equivocado, porque el análisis del cual parte sugiere que el Ecuador es un país cerrado, en el cual no influyen para nada la globalización y los efectos de ella sobre la producción y el comercio internacional e interno.

Los gobiernos, sobre todo en países como el Ecuador, están en la obligación de apoyar a todas sus empresas sin distingo de tamaño, generando sinergias entre ellas y conscientes de que lo ideal es que se produzcan encadenamientos productivos, clusters, asociaciones de productores o exportadores, y otras formas de desarrollo empresarial, que permitan competir con alguna ventaja en el mercado internacional.

Los encadenamientos productivos pueden efectuarse para la integración vertical u horizontal de las empresas, con el propósito de reducir costos o asegurar demanda y características de la producción, en beneficio general. Integración vertical, por ejemplo, entre productores de algodón y fábricas de hilos, telas, confecciones y diseñadores de modas. Integración horizontal, cuando empresas de diverso orden se asocian para formar parques industriales o importar juntas.

Los clusters son conjuntos de empresas en los cuales un producto es el núcleo y los demás se ubican en la periferia. Si el camarón es el producto base, alrededor estarán los laboratorios productores de larvas, las constructoras de piscinas, las productoras de alimento camaronero, las importadoras de equipos de frío, las industrias de cartón y plástico para embalar los productos y así sucesivamente, además de todos los entes estatales o no vinculados al desarrollo del producto. Si la exportación de camarón mejora, todos ganan; si se reduce, todos pierden. Consecuencia: su trabajo debe ser coordinado y destinado a mejorar consistentemente la productividad y la competitividad.

Las asociaciones de productores o exportadores van en el mismo sentido, pero en el caso de los exportadores, las acciones tienen que destinarse a reducir los costos de la logística internacional, que son una parte sustancial del precio al consumidor del producto, y a mejorar las condiciones de negociación del producto en los mercados conocidos o a lograr nuevos mercados.

Con esos antecedentes, el Estado (no solo el gobierno, porque para el desarrollo empresarial se necesitan políticas de Estado), debe entender cuatro realidades innegables: una, el mercado externo es fundamental para Ecuador, porque sin su aporte el país no puede desarrollarse, debido a que el mercado nacional es muy pequeño, sobre todo para las industrias que no son las básicas de alimentos, vestido y muebles; dos, apenas significamos el uno por mil del PIB mundial, lo que confirma que el conjunto de nuestras empresas es “micro” o pequeño en comparación con el conjunto de las empresas del mundo; tres, nuestra contribución al comercio internacional también suma alrededor del uno por mil y necesitamos ampliarlo significativamente; y, cuatro, son las llamadas grandes empresas nacionales (las sociedades de capital), las que aportan el más grande porcentaje de la producción nacional y por tanto, su efecto multiplicador contribuye a que las demás, llamadas MIPYMES, se beneficien del incremento de la demanda, del mejoramiento tecnológico, del aumento del empleo, de las mejores condiciones de la mano de obra.

El país tiene que apuntar hacia cuatro objetivos, que no deben ser parte de un plan de desarrollo cuatrienal, sino de una estrategia estatal de largo plazo: integrarse mucho más al mercado mundial, lograr que se expandan las empresas nacionales, conseguir que grandes empresas industriales internacionales establezcan en el Ecuador sucursales para fabricar productos de exportación y facilitar que las producciones lleguen a los consumidores nacionales y extranjeros en las mejores condiciones de competitividad.

Para lo primero, se requiere suscribir acuerdos de facilitación de las inversiones y el comercio, con los países del mundo que son o que presentan posibilidades de llegar a ser mercados importantes para el país. Tenemos ya como referencia para las negociaciones el Acuerdo Multipartes con la Unión Europea y negociar con otros países y bloques será menos complejo. En la lista, el primero es Estados Unidos, nuestro principal cliente y abastecedor; luego, los países de la Asociación de Libre Comercio de Europa (EFTA), con los cuales parece que las negociaciones están avanzadas; después, Corea del Sur, China, Rusia.

Para lo segundo, hay que generar condiciones favorables a la inversión extranjera directa, manteniendo la estabilidad política constitucional, dando la seguridad jurídica necesaria para que los dueños de los capitales y las utilidades puedan repatriarlos cuando quieran, respetando los contratos y fijando por décadas la proporción de impuestos que deben pagar las empresas, dándoles  la posibilidad de contratar empleados capaces para su actividad, por los tiempos que los requieran; evitando que se asfixien con procedimientos y trámites; eliminando y no creando reglas exageradas sobre calidad, precios, reparto de utilidades, sueldos máximos de sus autoridades, informes periódicos, etc.

Para provocar la competitividad de las empresas, el Estado tiene varias grandes responsabilidades: dotar al país de infraestructura (especialmente puertos y aeropuertos modernos) y servicios públicos suficientes a costos mínimos; inducirlas con incentivos tributarios y financieros para que se fusionen o asocien y establezcan encadenamientos productivos y clusters; proveerles de trabajadores especializados, preparados con las mayores exigencias modernas; hacerles participar de los desarrollos tecnológicos más avanzados; liberar de todo impuesto a la importación de los bienes de capital y materias primas que no se produzcan en el país y devolver a las empresas, en el menor tiempo, los impuestos indirectos pagados; dotar al servicio comercial en el exterior, de los medios suficientes para que cumpla su labor de agente de promoción de las exportaciones y atracción de inversiones; volver a la profesionalidad de los diplomáticos, para que apoyen las tareas del servicio comercial.

Solo así, las empresas domiciliadas en el territorio nacional podrán adquirir en conjunto los tamaños y las cualidades que requieren para darle al Ecuador una mayor y mejor participación en la producción y la exportación mundial.

POR FAVOR, LEA EL LIBRO “ECONOMÍA INTERNACIONAL Y DE AMÉRICA LATINA, de Luis Luna Osorio y Claudia Marcela Bastidas. Edición 2017.

EN NAVIDAD REGALE UN LIBRO. Ese libro debería ser: ECUADOR: VISIÓN DE LAS CRISIS 2014 – 2017, con los artículos 72 al 141 de mi autoría, publicados en este Blog. En Quito reserve sus ejemplares, con nombre y dirección, a este correo o al teléfono 0999 726954. Precio USD 10 el ejemplar.

jueves, 26 de octubre de 2017

BOLETÍN 155: ADUANAS, IMPORTACIONES E INTERNACIÓN ILEGAL



BOLETÍN 155: ADUANAS, IMPORTACIONES E INTERNACIÓN ILEGAL

Eco. Luis Luna Osorio MBA                                               Octubre 26 de 2017

ADUANAS. - Las aduanas son oficinas estatales encargadas de controlar que los bienes que ingresan o salen del país cumplan las normas vigentes para la importación o la exportación de productos materiales. En algunos países son oficinas privadas que actúan por delegación estatal. Debido a la tendencia a la liberalización mundial del comercio, cada vez tienen menos importancia como mecanismo de recaudación de tributos; pero, su tarea es más compleja en el control del comercio de bienes prohibidos.

La entidad más importante para este efecto en el mundo es la Organización Mundial de Aduanas (OMA), cuya misión es incrementar la eficiencia de las administraciones de Aduanas del mundo, y para llevar a cabo su objetivo debe:
  • Establecer, aplicar, apoyar y promover instrumentos internacionales para la armonización e implementación uniforme de los procedimientos y sistemas aduaneros simplificados y eficaces, que rigen el movimiento de mercancías, personas y medios de transporte a través de las fronteras aduaneras.
  • Potenciar los esfuerzos desplegados por los Miembros para asegurar el cumplimiento de su legislación, tratando de maximizar el nivel de cooperación entre ellos y con otras organizaciones internacionales con el fin de combatir las infracciones aduaneras y otros delitos cometidos a nivel internacional.
  • Ayudar a los Miembros a enfrentar los desafíos del ambiente de negocios y a adaptarse a las nuevas circunstancias, promoviendo la comunicación y la cooperación entre ellos y con las demás organizaciones internacionales, así como también, favorecer la probidad aduanera, el desarrollo de recursos humanos, la transparencia, el mejoramiento de los métodos de gestión de las administraciones aduaneras y el intercambio de mejores prácticas. [1]_/
La OMA trabaja en estrecha relación con la Organización Mundial del Comercio (OMC), cuyo propósito primordial es contribuir a que las corrientes comerciales internacionales circulen con fluidez, libertad, equidad y previsibilidad.
 
Para lograr ese objetivo, la OMC se encarga de: administrar los acuerdos comerciales suscritos por sus Miembros, servir de foro para las negociaciones comerciales, resolver las diferencias comerciales, examinar las políticas comerciales nacionales; además, ayudar a los países en desarrollo con las cuestiones de política comercial, prestándoles asistencia técnica y organizando programas de formación; y, cooperar con otras organizaciones internacionales. [2]_/

La OMA busca que las Aduanas cumplan sus funciones exitosamente y recauden los tributos fijados por los estados; la OMC pretende que se aplique al comercio internacional la norma de “prohibido prohibir”, en el sentido de que el mundo llegue gradualmente a la libertad de comercio, todos los tributos a las importaciones se expresen en aranceles y no haya impuestos a las exportaciones.  

El Ecuador es Miembro de la OMA y la OMC y por tanto, debe aplicar las normas derivadas de los acuerdos internacionales que las crearon y sus normas complementarias, lo cual en los últimos años no ha resultado fácil, por la necesidad de buscar recursos financieros para mantener el enorme gasto fiscal.

Lamentablemente, el gobierno anterior del Ecuador incumplió varias de las normas internacionales o marchó al filo de la navaja, gravando productos o poniendo salvaguardias a ciertos bienes de capital y materias primas (lo que se pretendería volver erradamente a ejercitar en la actual administración), con el único objeto de obtener más recursos financieros para mantener un Estado obeso.

IMPORTACIONES. -  Las importaciones del Ecuador, durante el periodo 2007 – 2014 registran un crecimiento rápido y consistente, de manera que las del año 2014 significan el 215% de las iniciales; sin embargo, desde el 2014 hasta el 2016 la caída es vertiginosa, desde 27.726 millones de dólares hasta 16.324 millones. La causa de ello es que el Estado, gran consumidor, vio mermados fuertemente sus ingresos por la baja del precio del petróleo y tuvo que restringir sus egresos, con lo cual afectó directamente sus compras en el exterior e indirectamente las importaciones del sector privado.

El periodo enero – agosto de 2017 muestra una recuperación en las importaciones, debido a que hubo más dinero, por la mejoría en el precio del crudo de exportación, y por tanto mayores ingresos para el Estado, que se distribuyeron en su consumo y el consumo privado.

Entre el año 2007 y el 2016 las importaciones han crecido en el 17,5%, registrando el mayor dinamismo las compras de materias primas, que se han elevado en el 33,5%, seguidas por las de bienes de capital, que han subido en el 16,4%. Aunque en el periodo la situación ha ido de menos a más y luego ha descendido, la importación de combustibles y lubricantes ha bajado en el año 2016 con respecto al 2007, debido al precio del petróleo y a que aumentó la producción nacional. De otro lado, las importaciones de bienes de consumo, pese a las salvaguardias impuestas por el gobierno y a otras acciones restrictivas, han subido en el periodo 2007 – 2016 en el 13,5% en términos oficiales; pero, debe considerarse que las compras en Ipiales, Colombia,  en Aguas Verdes, Perú y en otros lugares, más lo que habrá entrado por vía marítima sin control, suman cientos de millones de dólares anuales, lo que haría cambiar las relaciones porcentuales reales de los diferentes tipos de bienes.

Las importaciones nacionales enero – agosto de 2017 muestran los principales mercados abastecedores. Estados Unidos abarca el 23,4%; la ALADI casi una tercera parte, siendo Panamá y Brasil los países de los registros principales; China el 15,2%, siendo un mercado más importante que la Unión Europea (12,9%) y la Comunidad Andina (dentro de la ALADI) 13,9%. Por lo dicho en el párrafo anterior, las compras en las ciudades fronterizas de Colombia y Perú cambian las cifras de la CAN hacia arriba.

Para que las importaciones de bienes de consumo no crezcan se necesita producir más y mejor en el país y para ello hay que ganar en productividad nacional, compuesta por competitividad de las empresas y efectividad del Estado para proporcionar infraestructura, servicios y seguridad jurídica, sin ella no habrá inversión, ni importación de materias primas y bienes de capital para montar industrias de exportación.

CONTRABANDO. - Este problema no tendrá solución mientras los bienes posibles de adquirirse en otros países tengan precios bastante inferiores que los existentes en el mercado nacional. En la medida que los gobiernos legislan y ponen controles, los contrabandistas encuentran formas de incumplir las normas, evadir los controles y hacer su negocio. Esto es particularmente cierto en el Ecuador, país que tiene amplias fronteras, innumerables pasos fronterizos y un extenso mar en el que las autoridades se tardan mucho en ver, hasta una flota de 300 barcos pesqueros juntos.

La primera forma de contrabandear es pasar las mercaderías por la frontera haciendo caso omiso de los controles, por lugares conocidos o no, y en formas increíbles.

La segunda es utilizar una misma factura para varios trámites de importación. Se tiene lista la documentación legal y se la muestra, pero solo se la entrega cuando no hay más remedio, porque alguien “no complotado” se da cuenta del ardid. Esto ya no es fácil en los países en los cuales se trabaja con cero papeles.

La tercera es subfacturar, lo que significa presentar facturas con precios mucho más bajos que los reales. Recientemente, un funcionario estatal argumentaba que un foco se facturaba en 3 centavos y valía mucho más. Para ello hay varias soluciones: 1) aceptar la factura y la buena fe del declarante, 2) comparar el precio de lo declarado con el de un producto igual, 3) basarse en listas de precios de países exportadores del bien en cuestión, 4) fijar la Aduana el precio con efecto tributable. Mi ejemplo extremo es el de una pareja que se casa en Miami, regresa con todo lo imaginable para el hogar y dice a la Aduana que no tiene nada que declarar y pagar, porque todo le regalaron el día de la boda y le cuesta cero. ¿Cuál debe ser la respuesta estatal? La Aduana le debe felicitar por haber tenido amigos tan generosos, pero cada mercadería debe pagar el arancel correspondiente, sobre el valor que fije la Aduana.

La cuarta forma de contrabandear es declarar un producto de menor valor, pero de similares características a otro, de forma que en apariencia se cumple con la ley, pero en la realidad no se lo hace; por ejemplo, traer perfumes Joy de 50 dólares el frasquito y hacerlos pasar por colonia de 5 dólares la unidad.

La quinta es aprovecharse del régimen aduanero especial que permite tener “almacenes de depósito” en las empresas. Se interna mucha más mercadería que la autorizada y se declara una fracción. Ingresar por Guayaquil seis contenedores, llevarlos del puerto a otra ciudad y declarar solo cinco unidades o un valor muy inferior al real de importación.

La sexta es lograr que el personal de control aduanero “se haga de la vista gorda” sobre la base de una adecuada remuneración. Para evitarlo o reducirlo hay que seguir continuamente la pista al patrimonio de todo el personal aduanero y sus parientes.

La séptima es el llamado “contrabando de hormiga”, que consiste en que personas contratadas por el gran contrabandista pasan por la frontera, en pequeñas cantidades, lo que luego será una cantidad apreciable de productos, destinada a la venta en el interior del país. Esto es más frecuente en la frontera sur que en la norte.

La octava es lograr que la norma rija, pero tenga “entre líneas” facilidades para el contrabando. Recuerdo que, en una ocasión, hace muchos años, reclamé al jefe del cuartel militar de Tulcán porque no controlaba el paso de numerosos camiones cargados de sacos de cacao a Colombia y él me mostró el Registro Oficial en el que se le asignaba esa responsabilidad, pero “al paso de los camiones por la carretera Panamericana, frente al cuartel”, con lo cual, los vehículos pasaban por una vía secundaria cercana al aeropuerto tulcaneño, no frente al cuartel, y no se podía hacer el control militar.

También se han dado casos en que lo que se trae es aparentemente legal, pero realmente no lo es. Por ejemplo, se declaran 100 refrigeradoras y llegan 100 refrigeradoras. Pero, solo al controlar las unidades se constata que en el interior de todas ellas vienen teléfonos celulares, tablets, relojes, joyas, pañuelos de seda fina, etc., con valores muy superiores al de la refrigeradora.

Para finalizar, cabe una anécdota. Un señor internó 1000 zapatos derechos a un país de cuyo nombre no quiero acordarme. La Aduana le quitó y remató por un valor ínfimo, porque a nadie le servía la mercadería. El o una tercera persona adquirió esos zapatos por un valor simbólico y luego efectuó el mismo procedimiento con los 1000 zapatos izquierdos correspondientes a los anteriores. El costo de legalizar los pares fue mucho menor que el de importar legalmente y tuvo su mercadería con los papeles en regla.

POR FAVOR, LEA EL LIBRO “ECONOMÍA INTERNACIONAL Y DE AMÉRICA LATINA, de Luis Luna Osorio y Claudia Marcela Bastidas. Edición 2017.

EN NAVIDAD REGALE UN LIBRO. Le sugerimos: ECUADOR: VISIÓN DE LAS CRISIS 2014 – 2017, con los artículos 72 al 141 de mi autoría, publicados en este Blog. Precio USD 10 cada ejemplar. Descuentos para librerías, organizaciones y docentes. Contacto en Quito: llunao@uio.satnet.net y teléfonos 0999 726954 y fijo 2537 364.